De las 300 firmas rumanas registradas el pasado verano, "sólo quedan alrededor de 100".
La crisis económica afecta especialmente a los inmigrantes, pues han cerrado unas 200 de las 300 firmas relacionadas con la construcción y regentadas por rumanos en Castellón.
La crisis económica se ha cebado especialmente en el colectivo de inmigrantes. Una clara muestra de ello es el cierre de empresas auxiliares constituidas por este grupo social, como ha ocurrido con las constructoras rumanas en Castellón. Daniel Ionita, presidente del Centro Cívico Rumano, asegura que de las 300 empresas constructoras regentadas por ciudadanos rumanos registradas el pasado verano, actualmente continúan en activo cerca de 100.
"Han caído a centenares", declara Ionita, que manifiesta su interés por conocer el número exacto de sociedades de este tipo que han tenido que cerrar en los últimos meses.
La iniciativa empresarial de los miles de inmigrantes de origen rumano, que comenzaron a llegar hace ya varios años a la provincia, apostó mayoritariamente por la creación de este tipo de empresas gracias a las ayudas para los autónomos inmigrantes. Sin embargo, en los últimos meses, la desaceleración económica se ha dejado sentir fuertemente en la construcción. El resultado: dos tercios de las constructoras no han podido sobrevivir a la crisis.
Según Ionel Scrofan, presidente de la Asociación de Empresarios Rumanos de Castellón, de los más de 100 socios con los que cuenta la agrupación, tan sólo siete dirigen negocios comerciales, los otros afiliados desarrollan actividades relacionadas con la edificación.
Son las medianas y pequeñas empresas las que han sucumbido ante la recesión. "Se trata de negocios familiares o de carácter autónomo", detalla Ionita.
Respecto a la posibilidad de regresar a Rumania tras el anuncio realizado el pasado mes de junio por el secretario de Estado rumano, Akos Derzsi, Ionita confirma que tal regreso no se está produciendo. Eso sí, "volverían todos", afirma tajante el Presidente del Centro Cívico en Castellón. La explicación es muy sencilla. Pese a existir 10.000 puestos de trabajo en su patria, respaldados por el propio Ministerio de Trabajo Rumano, las condiciones son muy distintas que las que pueden conseguirse aquí. "En Castellón puedes cobrar 700 o 1.000 euros, pero en Rumania lo que llega a casa es mucho menos", explica Ionita. En cuanto a la posibilidad de que las empresas rumanas que han superado la crisis estén inviertiendo junto con constructoras españolas en Rumania, Ionita dijo no tener constancia.
[Fuente/Sursa: lasprovincias.es]
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